Bueno después de siglos y bajo pena de muerte por ciertas personas* carcajada* e decidido pueblicar unos brever relatos que tenia en mi otro blog : http://corazonamarrado.blogspot.com/
bueno pues ese blog ya no volvera a ser actualizado en la vida puesto que no me acuerdo como entrar u.u espero que os gusten y veré como continuo la otra historia pero no me mateis por favor X_X
sábado, 19 de septiembre de 2009
Fortuito futuro
La luna aclamaba un poco de atención, mientras los pájaros entonaban un cantico glorioso y la espesa niebla se paseaba delante de mí contoneandose. Todo en general era perfecto, la noche ideal para cualquier pareja de enamorados.
No tenía miedo, el cementério había sido mi hogar desde que tengo memoria. Solía sentarme en las lápida y mirar las estrellas, e incluso contaba histórias de amor, las cuales solo escuchaban los espíritus encerrados en aquel lugar. Todo allí tenía su encanto, las flores amrchitas significaban que alguien había estado allí y recordaban a sus familiares y amigos. Los espesos y muertos helechos adornaban un lugar donde la vida no tiene sitio.
Estaba caminando pensando que en cualquier momento él podría aparecer y decirme lo hermosa que me encontraba esta noche, o lo cautivadores que eran mis ojos. Él era todo un galán, un perfecto caballero, hombre que toda mujer desea tener para toda la eternidad.
De repente alguien me tapó los ojos y me susurró al oido:
-Si sumas todas las estrellas del cielo, todos los granitos de arena en los océanos, todas las rosas en el mundo y todas las sonrisas que haya habido en la historia del mundo, empezarás a tener una idea de cuánto te quiero.
Me dí la vuelta, deseando encontrarme con sus ojos, con su boca, con él. Estába deseosa de besarlo, acariciarlo...
-Yo también te quiero- le dije, y sin pensarmelo dos veces lo besé. Mis manos estaban en su pelo, mientras que las suyas me sujetaban la cintura. El beso duró lo suficiente como para dejarme sin respiración, un beso largo y apasionado. Sus ojos segian mirandome fijamente, con el mismo ardor que el primer día, con cariño y respeto, afecto y amor, sutileza y picardía.
-¿Te apetece dar una vuelta?- me preguntó agarrando fuertemente la mano y besandola gentilmente.
-Claro- esa fue mi única repuesta. Incluso después de los años que llevabamos seguía siendo la misma tonta que el primer día. Lor nérvios me comían por dentro y por fuera. Las piernas me temblaban y las manos me sudaban, me salía la risa tonta de una adolescente enamorada y jugaba con mechones de mi pelo.
-Desde que te conocí supe que eras especial, muy especial. Y que acabaríamos juntos de una forma u otra. Ellos lo dijeron, y tenían razón.-una risa salió de sus labios, y a mi me dió un esclofrío. ¿De quienes estaba hablando?
-¿A quién te refieres con ellos?- pregunté mientras me paraba y sentaba en una lápida.
-Vaya que despistado. ¿no te había dicho nada de ellos?. Bueno mejor, así no hay problemas.-Estaba empezando a tener miedo, ¿a que se refería con todo eso?
-Me estás asustando, ¿podriás explicarte mejor?- le pregunté con la voz temblorosa por el miedo. Mis manos no sabían donde meterse, el sudos se escurría por ellas.
-Tranquila amor, pronto los conocerás- al decir eso, se aproximó a mi y depositó un dulce beso en mis labios.- muy pronto.
Ese último susurro me dejó sin aliento.
Pasamos el resto de la tarde en aquel cementério, paseando y contemplando el paisaje. No volvimos a hablar, ni a comentar nada respecto a ellos .
Cuándo fui a despedirme de él, dandole el últmos beso. Me sujeto con una fuerza sobrehumana, mientras profundizaba el beso, nuestras lenguas bailaban al ritmo de una hermosa música proveniente del mausoleo. Me quería separar de él, pero no podía. Aun seguía besandome. Abrí los ojos y me encontré con algo irreal.
Las ropas le habían cambiado a un traje negro, sus facciones se habían tornado duras y espectrales. Una tez más blanquecina azotaba su rostro.
Cuándo abrió los ojos me llevé la mayor sorpresa, ya no eran de un color marron chocolate, sino un rojo fuego, rojo pasión.
Él dejó de besarme y me arrastró hacia el mausoleo, no tuvo que hacer fuerza, ni se inmutó cuándo mis pies dejaron de rozar el suelo.
-Vamos cariño, todos nos esperan dentro- su voz destilaba sarcasmo puro, mientras las carcajadas salían a borbotones de su boca.
Yo siempre he sido una chica valiente, pero en este instante solo quería esconderme debajo de una piedra para no salir jamás. Un miedo que recorría todo mi cuerpo de arriba abajo. Temblaba como si de cañamo se tratára y fuera una frágil hoja movida por el viento. Las olas del mar hacían el mismo movimiento que yo, estábamos en sintonía.
Cuándo abrió la puerta del mausoleo, lo vi todo claro.
Él quería matarme. Allí junto a un gran altar se encontraban un grupo de gente encapuchada con trajes de monje. Las velas cubrían la mayor parte del lugar. Los colores rojo y naranja en su mayor parte estában en todas las prendas y objetos.
-Vaya, llevamos mucho tiempo esperandote. ¿Has tardado mucho no crees Nareth?- ¿Nareth? ¿Quién diablos es Nareth?- Bueno niña veo que no entiendes nada. Así que será mejor que lo simplifiquemos todo y acabemos de una vez por todas.
Miré a mi costado y ví que él ya no estába ahí, sino con el hombre que me hablaba.
- Mira, nosotros venimos de un lugar al cual tu vas a ir ahora mismo. Se llama infierno, - al decir eso los demás se hecharon a reir mientras lágrimas caían por mis mejillas.- no lo tomes a mal. Pero necesitamos un alma para poder terminar nuestro cometido y que el jefe no se enfade querída. Siento que hayas tenido que creer qué él estaba enamorada de tí, pero así son las cosas.
Unos fuertes brazos me llevaron hacia el altal y me tumbaron, yo no podía hacer nada más que llorar por la vil mentira que me había creido durante años..
- Espero que no estes molesta con nosotros, solo cumplimos ordenes y tu aparecistes en el momento menos indicado.
Estética, sin poder mover ni un solo músculo, no podía hablar, nada. No podía hacer nada. Solamente cerré mis ojos y un puñal se clavo en mi corazón. Todo lo demás lo vi desde otra perspectiva. ¿Tal vez el cielo?. Puede ser.
Ellos seguían sacandole la sangre a mi cuerpo y vertiendolo en un cubo. Cuándo la policia entró y empezó a disparar. Todo se volvió confuso, esto no debía estár sucediendo. Yo tenía que estár en mi casa, feliz de recordar el momento del beso con mi amor. No muerta.
Las lágrimas ya no salían, no tenía cuerpo, solo un alma flotando en el aire sin ser visto.
Una mano se posó en mis cabellos y me dijo:
-Esto es lo que te deparaba el futuro, una muerte. Pero no te preocupes porque yo cuidaré de tí. No volverás a pasar miedo, ni tendrás que sufrir por amor, lo mio es verdadero. Desde el día en que pusistes tus pies en la tierra supe que eras mi otra mitad, la luz de mi existencia. Todo por lo cual he luchado. Cada vez que te veia llorar se me partía el alma, quería bajar y abrazarte, besarte, consolarte. Pero no podía dejar que me vieras, tenía que cuidar de tí desde los cielos. Ese maldito día que te encontrastes con él, me maldije por no a verlo matado cuándo tuve oportunidad. Pero no puede. Y te ha hecho daño a tí, a la persona que mas amo en este mundo, a la única. Si no quieres verme, si me deseas lo peor lo entenderé ya que no he sido lo suficientemente bueno para tí. Solo quiero que seas feliz.
Todo eso que me estaba diciendo, me dejó petrificada. Él era un ángel y se había enamorado de mi y me cuidaba desde el cielo, ¿pero qué estába diciendo?.
Me dí la vuelta y lo ví. Blanco como la cal, hermoso como la mejor puesta de sol, dulce como un caramelo, resplandeciente como el sol. Su cara, su cuerpo, su todo era perfecto. Sus...alas. Era un ángel de verdad y me qería, era lo único que me bastaba para volver a ser feliz. Saber que alguien me quería y no iba a defarudarme.
Su cara se torno triste de repente al ver mi indecisión, no podía verlo así. Él que tanto había dado por mi. Él era mi angel de la guarda.
Toqué su frágil rostro con mis manos, era fresco como el campo, realmente hermoso. Era la viva imagen de la perfección.
Una sonrísa salío de mis labios y su rostro se volvio a iluminar como el ángel que era. Un ángel nunca puede estár triste.
Nuestars manos, tocaban nuestars caras como si nos conocieramos desde siempre, la añoranza se apoderaba de nuestros cuerpos respondiendo por sí solos. Sus labios se hacercaron a los mios y se fundieron en un dulce beso. En ese instante me desplome en sus brazos.
Cuándo desperté estaba tumbada en una comoda cama color blanco, al igual que todo lo que lo rodeaba. Era tal vez la habitación de una princesa, pero... ¿que hacía yo allí? Me levanté y vi que mis ropas habían sido cambiadas por un magnifico vestido blanco de seda natural. No me lo podía creer. Fui directamente hacia el espejo y ahi comprendí todo.
Yo era un ángel.
Mis alas se asomaban por detrás de mi cuerpo, era hermosa por una vez en la vida. Y todo esto gracias a una muerte no deseada. Como podía agradecerle el sentirme bien al maldito bastardo que me mintió. Simplemente no podía.
-Estás hermosa como siempre- dijo un a voz proveniente de la puerta. Era mi ángel.
Me dirigí hacia el y lo besé. Él respondío al beso dulcemente. Me tendió la mano y me saco hacia fuera de la habitación. Y allí estaba. EN el cielo, junto a la persona que me amaba y me cuidaba. Todos mis seres querídos. Nada era comparable con el sentimiento que tenía en esos momentos. Pura felicidad.
- Te amo- me dijo mientras mirabamos el mejor lugar existe.
- Yo también te amo- le respondí mientras formabamos un futuro.
No tenía miedo, el cementério había sido mi hogar desde que tengo memoria. Solía sentarme en las lápida y mirar las estrellas, e incluso contaba histórias de amor, las cuales solo escuchaban los espíritus encerrados en aquel lugar. Todo allí tenía su encanto, las flores amrchitas significaban que alguien había estado allí y recordaban a sus familiares y amigos. Los espesos y muertos helechos adornaban un lugar donde la vida no tiene sitio.
Estaba caminando pensando que en cualquier momento él podría aparecer y decirme lo hermosa que me encontraba esta noche, o lo cautivadores que eran mis ojos. Él era todo un galán, un perfecto caballero, hombre que toda mujer desea tener para toda la eternidad.
De repente alguien me tapó los ojos y me susurró al oido:
-Si sumas todas las estrellas del cielo, todos los granitos de arena en los océanos, todas las rosas en el mundo y todas las sonrisas que haya habido en la historia del mundo, empezarás a tener una idea de cuánto te quiero.
Me dí la vuelta, deseando encontrarme con sus ojos, con su boca, con él. Estába deseosa de besarlo, acariciarlo...
-Yo también te quiero- le dije, y sin pensarmelo dos veces lo besé. Mis manos estaban en su pelo, mientras que las suyas me sujetaban la cintura. El beso duró lo suficiente como para dejarme sin respiración, un beso largo y apasionado. Sus ojos segian mirandome fijamente, con el mismo ardor que el primer día, con cariño y respeto, afecto y amor, sutileza y picardía.
-¿Te apetece dar una vuelta?- me preguntó agarrando fuertemente la mano y besandola gentilmente.
-Claro- esa fue mi única repuesta. Incluso después de los años que llevabamos seguía siendo la misma tonta que el primer día. Lor nérvios me comían por dentro y por fuera. Las piernas me temblaban y las manos me sudaban, me salía la risa tonta de una adolescente enamorada y jugaba con mechones de mi pelo.
-Desde que te conocí supe que eras especial, muy especial. Y que acabaríamos juntos de una forma u otra. Ellos lo dijeron, y tenían razón.-una risa salió de sus labios, y a mi me dió un esclofrío. ¿De quienes estaba hablando?
-¿A quién te refieres con ellos?- pregunté mientras me paraba y sentaba en una lápida.
-Vaya que despistado. ¿no te había dicho nada de ellos?. Bueno mejor, así no hay problemas.-Estaba empezando a tener miedo, ¿a que se refería con todo eso?
-Me estás asustando, ¿podriás explicarte mejor?- le pregunté con la voz temblorosa por el miedo. Mis manos no sabían donde meterse, el sudos se escurría por ellas.
-Tranquila amor, pronto los conocerás- al decir eso, se aproximó a mi y depositó un dulce beso en mis labios.- muy pronto.
Ese último susurro me dejó sin aliento.
Pasamos el resto de la tarde en aquel cementério, paseando y contemplando el paisaje. No volvimos a hablar, ni a comentar nada respecto a ellos .
Cuándo fui a despedirme de él, dandole el últmos beso. Me sujeto con una fuerza sobrehumana, mientras profundizaba el beso, nuestras lenguas bailaban al ritmo de una hermosa música proveniente del mausoleo. Me quería separar de él, pero no podía. Aun seguía besandome. Abrí los ojos y me encontré con algo irreal.
Las ropas le habían cambiado a un traje negro, sus facciones se habían tornado duras y espectrales. Una tez más blanquecina azotaba su rostro.
Cuándo abrió los ojos me llevé la mayor sorpresa, ya no eran de un color marron chocolate, sino un rojo fuego, rojo pasión.
Él dejó de besarme y me arrastró hacia el mausoleo, no tuvo que hacer fuerza, ni se inmutó cuándo mis pies dejaron de rozar el suelo.
-Vamos cariño, todos nos esperan dentro- su voz destilaba sarcasmo puro, mientras las carcajadas salían a borbotones de su boca.
Yo siempre he sido una chica valiente, pero en este instante solo quería esconderme debajo de una piedra para no salir jamás. Un miedo que recorría todo mi cuerpo de arriba abajo. Temblaba como si de cañamo se tratára y fuera una frágil hoja movida por el viento. Las olas del mar hacían el mismo movimiento que yo, estábamos en sintonía.
Cuándo abrió la puerta del mausoleo, lo vi todo claro.
Él quería matarme. Allí junto a un gran altar se encontraban un grupo de gente encapuchada con trajes de monje. Las velas cubrían la mayor parte del lugar. Los colores rojo y naranja en su mayor parte estában en todas las prendas y objetos.
-Vaya, llevamos mucho tiempo esperandote. ¿Has tardado mucho no crees Nareth?- ¿Nareth? ¿Quién diablos es Nareth?- Bueno niña veo que no entiendes nada. Así que será mejor que lo simplifiquemos todo y acabemos de una vez por todas.
Miré a mi costado y ví que él ya no estába ahí, sino con el hombre que me hablaba.
- Mira, nosotros venimos de un lugar al cual tu vas a ir ahora mismo. Se llama infierno, - al decir eso los demás se hecharon a reir mientras lágrimas caían por mis mejillas.- no lo tomes a mal. Pero necesitamos un alma para poder terminar nuestro cometido y que el jefe no se enfade querída. Siento que hayas tenido que creer qué él estaba enamorada de tí, pero así son las cosas.
Unos fuertes brazos me llevaron hacia el altal y me tumbaron, yo no podía hacer nada más que llorar por la vil mentira que me había creido durante años..
- Espero que no estes molesta con nosotros, solo cumplimos ordenes y tu aparecistes en el momento menos indicado.
Estética, sin poder mover ni un solo músculo, no podía hablar, nada. No podía hacer nada. Solamente cerré mis ojos y un puñal se clavo en mi corazón. Todo lo demás lo vi desde otra perspectiva. ¿Tal vez el cielo?. Puede ser.
Ellos seguían sacandole la sangre a mi cuerpo y vertiendolo en un cubo. Cuándo la policia entró y empezó a disparar. Todo se volvió confuso, esto no debía estár sucediendo. Yo tenía que estár en mi casa, feliz de recordar el momento del beso con mi amor. No muerta.
Las lágrimas ya no salían, no tenía cuerpo, solo un alma flotando en el aire sin ser visto.
Una mano se posó en mis cabellos y me dijo:
-Esto es lo que te deparaba el futuro, una muerte. Pero no te preocupes porque yo cuidaré de tí. No volverás a pasar miedo, ni tendrás que sufrir por amor, lo mio es verdadero. Desde el día en que pusistes tus pies en la tierra supe que eras mi otra mitad, la luz de mi existencia. Todo por lo cual he luchado. Cada vez que te veia llorar se me partía el alma, quería bajar y abrazarte, besarte, consolarte. Pero no podía dejar que me vieras, tenía que cuidar de tí desde los cielos. Ese maldito día que te encontrastes con él, me maldije por no a verlo matado cuándo tuve oportunidad. Pero no puede. Y te ha hecho daño a tí, a la persona que mas amo en este mundo, a la única. Si no quieres verme, si me deseas lo peor lo entenderé ya que no he sido lo suficientemente bueno para tí. Solo quiero que seas feliz.
Todo eso que me estaba diciendo, me dejó petrificada. Él era un ángel y se había enamorado de mi y me cuidaba desde el cielo, ¿pero qué estába diciendo?.
Me dí la vuelta y lo ví. Blanco como la cal, hermoso como la mejor puesta de sol, dulce como un caramelo, resplandeciente como el sol. Su cara, su cuerpo, su todo era perfecto. Sus...alas. Era un ángel de verdad y me qería, era lo único que me bastaba para volver a ser feliz. Saber que alguien me quería y no iba a defarudarme.
Su cara se torno triste de repente al ver mi indecisión, no podía verlo así. Él que tanto había dado por mi. Él era mi angel de la guarda.
Toqué su frágil rostro con mis manos, era fresco como el campo, realmente hermoso. Era la viva imagen de la perfección.
Una sonrísa salío de mis labios y su rostro se volvio a iluminar como el ángel que era. Un ángel nunca puede estár triste.
Nuestars manos, tocaban nuestars caras como si nos conocieramos desde siempre, la añoranza se apoderaba de nuestros cuerpos respondiendo por sí solos. Sus labios se hacercaron a los mios y se fundieron en un dulce beso. En ese instante me desplome en sus brazos.
Cuándo desperté estaba tumbada en una comoda cama color blanco, al igual que todo lo que lo rodeaba. Era tal vez la habitación de una princesa, pero... ¿que hacía yo allí? Me levanté y vi que mis ropas habían sido cambiadas por un magnifico vestido blanco de seda natural. No me lo podía creer. Fui directamente hacia el espejo y ahi comprendí todo.
Yo era un ángel.
Mis alas se asomaban por detrás de mi cuerpo, era hermosa por una vez en la vida. Y todo esto gracias a una muerte no deseada. Como podía agradecerle el sentirme bien al maldito bastardo que me mintió. Simplemente no podía.
-Estás hermosa como siempre- dijo un a voz proveniente de la puerta. Era mi ángel.
Me dirigí hacia el y lo besé. Él respondío al beso dulcemente. Me tendió la mano y me saco hacia fuera de la habitación. Y allí estaba. EN el cielo, junto a la persona que me amaba y me cuidaba. Todos mis seres querídos. Nada era comparable con el sentimiento que tenía en esos momentos. Pura felicidad.
- Te amo- me dijo mientras mirabamos el mejor lugar existe.
- Yo también te amo- le respondí mientras formabamos un futuro.
Esperando un final
Mi amor por él es lo único que me mantiene viva, lo que me hace respirar y segir viviendo. Solo con pensar en sus ojos azules como el cielo, en su pelo rubio, confundible como el sol... Todo de él me deslumbra, me ciega, me deja sin respiración.
Desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron y me tendió la mano para ayudarme, a levantarme de aquel oscuro callejón, supe que no era un simple flechazo sino que nuestros acaminos estaban destinados a estar juntos. A durar para toda la eternidad, hasta el fin de los fines, hasta el final de los tiempos y de la humanidad.
El tan solo pensar en todo aquello que me rodeaba, me hacía sentirme hundida, miserable, infeliz... Dese mis principios como persona nunca me sentí superior en ningun acto oo cualidad a la de las demás personas.
Pero ese día mi vida dio un vuelco de trescientos sesenta grados, cuándo él apareció y me ayudó, me curó las heridas y supo escuchar y amainar mis lágrimas.
Aun no entiendo el porque se tuvo que ir, el porque de su ida, se lo llevaron y nunca me lo devolvieron, ni me lo devolveran. Quisieron romper mi burbuja de felicidad junto a él y lo consiguieron.
Lo único que queda de mi es, una loca encerrada en un manicómio escribiendole a mi amor, que desde el cielo me sige cuidando y mimando. Un intento de suicidio no fe suficiente para reunirme con él y así acabe.
-Mia amor, ¿quieres bailar?- me preguntó una dulce, suave, cálida y seductora voz detras de mí.
-Claro que si cariño- le respondí a la paz que me daba la vuelta hacia la luz de mi existencia.
Una puerta se abría mientras un dulce vals sonaba en el aire, con nuestros dos cuerpos unidos, con los corazones latiendo al mismo rítmo.
-Vamos, ¿otra vez bailando sola Caroline?
-No Sam, mi amor a vuelto otra vez conmigo para bailar, se acaba de ir, seguro que lo volvistes a asustar- reí ante mi último comentario.
Ahora solo me tocaba esperar hasta mi final, el último suspiro, un aliento profundo. Y volveriamos a estar juntos otra vez para siempre como una vez nos prometimos. Amarnos para la etrnidad.
Desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron y me tendió la mano para ayudarme, a levantarme de aquel oscuro callejón, supe que no era un simple flechazo sino que nuestros acaminos estaban destinados a estar juntos. A durar para toda la eternidad, hasta el fin de los fines, hasta el final de los tiempos y de la humanidad.
El tan solo pensar en todo aquello que me rodeaba, me hacía sentirme hundida, miserable, infeliz... Dese mis principios como persona nunca me sentí superior en ningun acto oo cualidad a la de las demás personas.
Pero ese día mi vida dio un vuelco de trescientos sesenta grados, cuándo él apareció y me ayudó, me curó las heridas y supo escuchar y amainar mis lágrimas.
Aun no entiendo el porque se tuvo que ir, el porque de su ida, se lo llevaron y nunca me lo devolvieron, ni me lo devolveran. Quisieron romper mi burbuja de felicidad junto a él y lo consiguieron.
Lo único que queda de mi es, una loca encerrada en un manicómio escribiendole a mi amor, que desde el cielo me sige cuidando y mimando. Un intento de suicidio no fe suficiente para reunirme con él y así acabe.
-Mia amor, ¿quieres bailar?- me preguntó una dulce, suave, cálida y seductora voz detras de mí.
-Claro que si cariño- le respondí a la paz que me daba la vuelta hacia la luz de mi existencia.
Una puerta se abría mientras un dulce vals sonaba en el aire, con nuestros dos cuerpos unidos, con los corazones latiendo al mismo rítmo.
-Vamos, ¿otra vez bailando sola Caroline?
-No Sam, mi amor a vuelto otra vez conmigo para bailar, se acaba de ir, seguro que lo volvistes a asustar- reí ante mi último comentario.
Ahora solo me tocaba esperar hasta mi final, el último suspiro, un aliento profundo. Y volveriamos a estar juntos otra vez para siempre como una vez nos prometimos. Amarnos para la etrnidad.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Lo siento.
estoy muy ocupada con la guitarra y el principio de curso.. extreeees. y ni siquiera e empezado.. cuando pueda actualizare. Gracias Ana por ser mi fiel seguidora y se que me quieres matar, por no actualizar. cuando pueda hare un especial :D.
THANK
THANK
martes, 8 de septiembre de 2009
Angel del infierno- part III
Al llegar a mi casa me dispuse a sentarme en el sofa, pero algo me sobresaltó. Había una nota en la mesa, la cual no recordaba a ver dejado antes. Me acerque a la mesa y la cogí con decisión. Las letras estaban coordinadas y en línea recta como si alguien hubiese colocado una regla debajo para no doblarse o incluso a ver utilizado una hoja de rayas debajo. El boli que utilizó era una pluma, las líneas eran delgadas y de un color el cual el papel había absorbido de una maravillosa forma.
Encerrada- part I
Lisabeth estába sentada en la cama, observando la blanca pared que se encontraba en frente, sin ningún decorado en ella, solamente un blanco pulcro que destelleaba.
Se acordaba de su familia, sus amigos, su casa, todos sus bienes más preciados, de todo lo que en su vida normal la rodeaba y lo que nunca más lo hará.
Su último día en aquel lugar se estába hacercando, su buen comportamiento y muchas mordídas de lenua la ayudaron a que su tiempo allí se acortára, ya le quedaba menos, mucho menos.
Pensaba en como iba a empezar su nueva vida, lejos de todo su pasado, donde nadie puediera reconocerla y no la trataran como una loca.
La puerta de la habitación se abrió y un hombre con gafas y bata de medico se hacercó a ella, sigilosamente para que no lo oyera.
-¿Porque siempre intentas lo mismo, si sabes que se cuándo entras?-ella segía mirando la pared fijamente, sin despegar sus ojos de ahí.
-Aun no se como lo haces, pero eres increible, es una pena que vayas a irte tan pronto.-le pusó una mano en el hombro mientras la miraba cariñosamente como nunca nadie lo había hecho.
-Yo también te hechare de menos, pero es lo que quiero y si tu les dices que todo va bien, me soltaran...
-Sabes que aun no estás bien, pero si tu crees que es lo mejor para olvidar todo el pasado, adelante, yo no voy a retenerte.-ella se levantó y le dio un fuerte abrazó. Él escucho en un leve susurro un "gracias" por parte de ella. La cual se dirigía ya hacia la puerta.
Se acordaba de su familia, sus amigos, su casa, todos sus bienes más preciados, de todo lo que en su vida normal la rodeaba y lo que nunca más lo hará.
Su último día en aquel lugar se estába hacercando, su buen comportamiento y muchas mordídas de lenua la ayudaron a que su tiempo allí se acortára, ya le quedaba menos, mucho menos.
Pensaba en como iba a empezar su nueva vida, lejos de todo su pasado, donde nadie puediera reconocerla y no la trataran como una loca.
La puerta de la habitación se abrió y un hombre con gafas y bata de medico se hacercó a ella, sigilosamente para que no lo oyera.
-¿Porque siempre intentas lo mismo, si sabes que se cuándo entras?-ella segía mirando la pared fijamente, sin despegar sus ojos de ahí.
-Aun no se como lo haces, pero eres increible, es una pena que vayas a irte tan pronto.-le pusó una mano en el hombro mientras la miraba cariñosamente como nunca nadie lo había hecho.
-Yo también te hechare de menos, pero es lo que quiero y si tu les dices que todo va bien, me soltaran...
-Sabes que aun no estás bien, pero si tu crees que es lo mejor para olvidar todo el pasado, adelante, yo no voy a retenerte.-ella se levantó y le dio un fuerte abrazó. Él escucho en un leve susurro un "gracias" por parte de ella. La cual se dirigía ya hacia la puerta.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Angel del infierno- part II
Estaba mirandome fijamente, con sus ojos clavados en los mios, sin pestañear tan siquiera. Tenía el pelo de un color castaño oscuro, tan tiesos que pensaría que llevaba un bote de gomina en la cabeza. Sus ojos eran oscuros, no llegaban al negro pero rozaban el castaño oscuro, tenía unas pupilas grandes, sus ojos eran hermosos, un monton de largas pestaña los envolvia. Su nariz perfecta, ni muy grande, ni muy pequeña, simplemente perfecta. Su boca era normal, labios jugosos y medianos los cuales tentaban a ser besados. La forma su cara era totalmente varonil, mas cuadrada que redondeada, con todas sus líneas marcadas y una perfecta mandíbula.
Vestía de negro al igual que yo, una camisa negra con bolsillos a los laterales y pantalones vaqueros negros con unos zapatos a juego bastantes formales. Tenía un cuerpo grande, era musculoso por lo que si camisa dejaba ver, se le pegaba al cuerpo como un iman atrae a un hierro. Su estatura oscilába entre el metro ochenta y el metro ochenta y algo.
Se bajó de la tumba en la que estába sentado y se hacercó a mi. Sus pasos eran rápidos pero a la vez detonaban algo de chuleria, que por otra parte tiene su encanto. Cuándo me dí cuenta el ya estaba enfrente mio y me miraba con ojos curiosos. Mi boca estaba entreabierta por la impresion de tener a un ser tan increiblemente guapo, cuánde cerré la boca el sonrió con cierto tono de burla.
-Hola-dijo a la vez que me estendía su mano.
-Hola- le respondí de igual manera tendiendole mi mano. Que sudaba por mi nuevo sentimiento de nerviosísmo.
-No te ofendas, pero no eres muy habladora. ¿Te gustaría que nos conocieramos?- su pregunta me tomo por sorpresa, y volví a a abrir la boca.- ¿Vas a contestar o prefieres cerrar la boca antes de que te entre una mosca?- aun seguía en mi asombro viendo como un dios me estaba hablando a mí a la rara, y encima quería conocerme.
-Esto...verás, es que yo no soy muy buena compañía y tampoco me gusta estar con gente, me gusta más la soledad y...
-Pues a mi me da iguel que no te guste estar acompoañada y esas chorradas, pero yo quiero conocerte y lo haré- vale si antes había estado asombrada, ahora estaba furiosa. ¡Pero que se creía ese! Ni siquiera me conocía.
-Fijate que pena, yo no tengo intención alguna en conocerte, asiq eu vete a molestar a otro a otra parte ¿quieres?- me volví a tumbar y cerré nuevamente los ojos, Pero de repente noté que algo se movía a mi lado y se me ocurrió abrir un ojo.
-¡Ahh!¡¿Que haces quí?!¡¿Estás loco?!- le grité, mientras me ponía de pie.
-¿Estás loca? deja de gritarme, solo me he tumbado a tu lado.-tenía una sonrisa de oreja a oreja.
-Mira me voy a mi casa y dejame en paz-me dirigí andando hacia la salida, cuando escuche.
-Hasta mañana Mel, ¿o prefieres Melissa?-al girarme, el ya no estaba. ¿Pero como sabía mi nombres?
Vestía de negro al igual que yo, una camisa negra con bolsillos a los laterales y pantalones vaqueros negros con unos zapatos a juego bastantes formales. Tenía un cuerpo grande, era musculoso por lo que si camisa dejaba ver, se le pegaba al cuerpo como un iman atrae a un hierro. Su estatura oscilába entre el metro ochenta y el metro ochenta y algo.
Se bajó de la tumba en la que estába sentado y se hacercó a mi. Sus pasos eran rápidos pero a la vez detonaban algo de chuleria, que por otra parte tiene su encanto. Cuándo me dí cuenta el ya estaba enfrente mio y me miraba con ojos curiosos. Mi boca estaba entreabierta por la impresion de tener a un ser tan increiblemente guapo, cuánde cerré la boca el sonrió con cierto tono de burla.
-Hola-dijo a la vez que me estendía su mano.
-Hola- le respondí de igual manera tendiendole mi mano. Que sudaba por mi nuevo sentimiento de nerviosísmo.
-No te ofendas, pero no eres muy habladora. ¿Te gustaría que nos conocieramos?- su pregunta me tomo por sorpresa, y volví a a abrir la boca.- ¿Vas a contestar o prefieres cerrar la boca antes de que te entre una mosca?- aun seguía en mi asombro viendo como un dios me estaba hablando a mí a la rara, y encima quería conocerme.
-Esto...verás, es que yo no soy muy buena compañía y tampoco me gusta estar con gente, me gusta más la soledad y...
-Pues a mi me da iguel que no te guste estar acompoañada y esas chorradas, pero yo quiero conocerte y lo haré- vale si antes había estado asombrada, ahora estaba furiosa. ¡Pero que se creía ese! Ni siquiera me conocía.
-Fijate que pena, yo no tengo intención alguna en conocerte, asiq eu vete a molestar a otro a otra parte ¿quieres?- me volví a tumbar y cerré nuevamente los ojos, Pero de repente noté que algo se movía a mi lado y se me ocurrió abrir un ojo.
-¡Ahh!¡¿Que haces quí?!¡¿Estás loco?!- le grité, mientras me ponía de pie.
-¿Estás loca? deja de gritarme, solo me he tumbado a tu lado.-tenía una sonrisa de oreja a oreja.
-Mira me voy a mi casa y dejame en paz-me dirigí andando hacia la salida, cuando escuche.
-Hasta mañana Mel, ¿o prefieres Melissa?-al girarme, el ya no estaba. ¿Pero como sabía mi nombres?
jueves, 3 de septiembre de 2009
Angel del infierno- part I
M i único hogar siempre fue el cementerio. Pensareis que no soy una chica normal y haceis bien en pensarlo, puesto que no lo soy. Una simple chica marginada por todos, sin amigos, ni familia con la que poder contar. Solo un mugroso cementerio donde poder derramar lagrimas de sangre sin ser juzgada por nadie, ni nada.
Desde la infancia exprese mis opiniones sin imortarme las consecuencias, acto que me dio bastantes quebraderos de cabeza, debo añadir. Las profesoras no podían soportar mis contestaciones ni comentarios. Los demás niños no podían soportar simplemente nada.
Al volver a casa siempre era lo mismo, él pegaba a mi madre, ella lloraba y yo hacía oidos sordos. Solo era una niña. Hasta que crecí y nunca más volvió a intentar aquello.
Me acuerdo que era invierno y hacía frío, yo volvía del instituto, era el último día de mi sufrimiento y el de esos malcriados. Cuándo abrí la puerta pude ver como ese cerdo arrogante estaba tirado en el sofa y mi madre en la cocina. Nada mas entrar él me ddedico unas agradables palabras:
-¡Vaya Lucy, mira a quién tenemos aqui! si es la zorra de tu hija. Veo que ya has terminado. ¿Ahora que vas a hacer? ¿lo mismo que tu madre?- dio un trago a una sustancia verdosa que traía en su vaso, lo cual me produjo arcadas. El muy capullo se pensaba que mi madre se prostituia para llevar dinero a casa, puesto que él no movia su asqueroso tarsero de casa en todo el día, pero se dedicaba durante horas a marcar productos en un supermercado.
Sin decir nada más, se volvió sentar en el sofá y continuo viendo un programa cutre de la tele. Mientras que yo me encaminaba a la cocina ara saludar a mi madre, ví en el suelo una mancha de un color rojizo, lo cual deducí que ese tipo había vuelto a golpear a mi madre. Al entrar ella se encontraba preparando la cena. Solo le dí un beso en la mejilla y me fui a mi habitacíon. Cuándo llego la hora de la cena, mi madre nos llamó y antes de bajar totalmente las escaleras, lo escuché:
-¿Te crees que esto es una cena?- él la miraba furioso y ella solo se mantenia callada, escuchando sus gritos y quejas. Tiró un plato al suelo y se rompío en infinitos pedazos, que quedaron esparcidos por el suelo. Sin pensarmelo dos veces, bajé donde estaban ellos y cojí el cuchillo. Él se dió la vuelta y me miró desafiante, mientras a mi madre se le escapaban unos ligeros sollozos.- ¿Te crees muy valiente ni niña? ¿ Que vas a hacer matarme? Já- se rio con ganas y toma mi fuerza salió disparada junto al cuchillo hacia su pecho. Se quedó estatico y de pronto calló al suelo. Mi madre pegó un grito ahogado y se arrodilló hacia él. Yo me senté en la mesa y comence a cenar. Recuerdo que la ambulancia llegó y se lo llevo, cuándo la policia nos empezó a interrogar, yo no dije nada y tampoco me enteré lo que les conto mi madre. Solo sé que la policia no hizo nada más y se largó.
Nunca supe nada mas de él, supongo que moriría, pero no me importa, despues d etodo el año que nos hizo, solo se merecia eso. La muerte.
M e encontraba paseando entre las tumbas, ya conocidas, pues me he pasado la mayor parte de mi vida aqui. Me senté en la tumba de un señor llamado Sean, el cual murió d eun infarto a los 78 años. Me tumbé y cerré los ojos, concentrandome en la suave brisa que corría por todos lados, revolviendome el pelo. Pero noté una presencia y cuándo abrí los ojos, lo ví.
Desde la infancia exprese mis opiniones sin imortarme las consecuencias, acto que me dio bastantes quebraderos de cabeza, debo añadir. Las profesoras no podían soportar mis contestaciones ni comentarios. Los demás niños no podían soportar simplemente nada.
Al volver a casa siempre era lo mismo, él pegaba a mi madre, ella lloraba y yo hacía oidos sordos. Solo era una niña. Hasta que crecí y nunca más volvió a intentar aquello.
Me acuerdo que era invierno y hacía frío, yo volvía del instituto, era el último día de mi sufrimiento y el de esos malcriados. Cuándo abrí la puerta pude ver como ese cerdo arrogante estaba tirado en el sofa y mi madre en la cocina. Nada mas entrar él me ddedico unas agradables palabras:
-¡Vaya Lucy, mira a quién tenemos aqui! si es la zorra de tu hija. Veo que ya has terminado. ¿Ahora que vas a hacer? ¿lo mismo que tu madre?- dio un trago a una sustancia verdosa que traía en su vaso, lo cual me produjo arcadas. El muy capullo se pensaba que mi madre se prostituia para llevar dinero a casa, puesto que él no movia su asqueroso tarsero de casa en todo el día, pero se dedicaba durante horas a marcar productos en un supermercado.
Sin decir nada más, se volvió sentar en el sofá y continuo viendo un programa cutre de la tele. Mientras que yo me encaminaba a la cocina ara saludar a mi madre, ví en el suelo una mancha de un color rojizo, lo cual deducí que ese tipo había vuelto a golpear a mi madre. Al entrar ella se encontraba preparando la cena. Solo le dí un beso en la mejilla y me fui a mi habitacíon. Cuándo llego la hora de la cena, mi madre nos llamó y antes de bajar totalmente las escaleras, lo escuché:
-¿Te crees que esto es una cena?- él la miraba furioso y ella solo se mantenia callada, escuchando sus gritos y quejas. Tiró un plato al suelo y se rompío en infinitos pedazos, que quedaron esparcidos por el suelo. Sin pensarmelo dos veces, bajé donde estaban ellos y cojí el cuchillo. Él se dió la vuelta y me miró desafiante, mientras a mi madre se le escapaban unos ligeros sollozos.- ¿Te crees muy valiente ni niña? ¿ Que vas a hacer matarme? Já- se rio con ganas y toma mi fuerza salió disparada junto al cuchillo hacia su pecho. Se quedó estatico y de pronto calló al suelo. Mi madre pegó un grito ahogado y se arrodilló hacia él. Yo me senté en la mesa y comence a cenar. Recuerdo que la ambulancia llegó y se lo llevo, cuándo la policia nos empezó a interrogar, yo no dije nada y tampoco me enteré lo que les conto mi madre. Solo sé que la policia no hizo nada más y se largó.
Nunca supe nada mas de él, supongo que moriría, pero no me importa, despues d etodo el año que nos hizo, solo se merecia eso. La muerte.
M e encontraba paseando entre las tumbas, ya conocidas, pues me he pasado la mayor parte de mi vida aqui. Me senté en la tumba de un señor llamado Sean, el cual murió d eun infarto a los 78 años. Me tumbé y cerré los ojos, concentrandome en la suave brisa que corría por todos lados, revolviendome el pelo. Pero noté una presencia y cuándo abrí los ojos, lo ví.
!Welcome¡
Bienvenidos a mi nuevo blog, el cual a sido creado para expresarme mediante la escritura. Si estais leyendo esto significa que os e dado paso a uno de mis secreto, pero Shhh.
No prometo milagros puesto que nos los puedo hacer, solo espero que disfruteis igual que lo hago yo escribiendo.
Muchas gracias.
Attn: Verónica Pascual Pérez
No prometo milagros puesto que nos los puedo hacer, solo espero que disfruteis igual que lo hago yo escribiendo.
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